Nevermind

16 sep. 2017

No importa cuánto te cubras,
los golpes igual vienen
y, aunque no te noqueen,
van machucando la piel, la carne, las venas
que recorren los músculos que te mueven,
hasta hacerte caer.

No hay escape y tampoco importa.
Solo resta seguir matando
el tiempo que nos mata
lentamente.

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